70% de empresas mexicanas no encuentra necesario el uso de las redes sociales



“Las redes sociales son el presente y serán cada vez más importantes en el futuro. Si las Pymes se niegan a ellas al final perderán clientes y desaparecerán”, dice Juan Antonio Merodio, socio y fundador de Marketing Surfers, una organización española de márketing 2.0. Para él es claro, la rentabilidad futura pasa por las nuevas tecnologías.

Algo, a la que no todas acceden. En Brasil, según un estudio realizado por Intel de este país, alrededor de 75% de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) cuentan con computadores y 70% tiene internet. Una cifra baja, y más si se considera que son muy pocas las Pymes conectadas que utilizan la tecnología de forma estratégica, es decir, con el fin de facilitar y aumentar el acceso de los consumidores.

“En México sólo el 40% de estas empresas usa internet, y 70% no encuentra necesario el uso de las redes sociales. Sin embargo, la tendencia en los últimos años ha comenzado a revertirse, pues se hacen seminarios que entienden que se trata de herramientas de negocios”, afirma el mexicano Emilio Pineda, director general de Epi Producción.

Es que acceder a las redes sociales es una de las mejores maneras de llegar al mercado. Pero ¿cómo hacerlo bien? A continuación una guía de qué hacer y cómo.

Definir el nicho de mercado y visualizarlo online

Si bien es fundamental al comenzar un negocio definir un plan de márketing, donde quede estipulado el objetivo central y el público objetivo, como aspectos principales, el especializarse en un nicho de mercado es vital.

Gonzalo Cifuentes, profesor de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello en Santiago explica que hay que hacer un esfuerzo por acotar al nicho de mercado. “Si tienes muchos clientes determinas distintas estrategias y el márketing se diluye. En cambio, si te especializas será mucho más productivo”.

Esto vale tanto para el márketing tradicional, como para el que se desarrolla a través de las redes sociales, por lo que no vale tanto el número de seguidores como quiénes de verdad son éstos.

Conocer el mercado y servirse de herramientas gratuitas

En tal sentido, lo que conviene es conocer el público objetivo y diagnosticar su presencia en las distintas redes sociales, para observarlo, conocer su identidad 2.0 y "atacar" con mensajes particulares a través de los medios más adecuados.

Es importante considerar las particularidades de cada red. Por ejemplo, no es lo mismo Twitter, donde la comunicación es más directa y donde se llama la atención para provocar visitas en otros sitios web, que Facebook, donde el tono coloquial y familiar impera, por lo que es más factible apelar a la identidad y las emociones.

¿Por qué conocer a mi público? "Para vender un producto y tener éxito hay que saber todo, desde qué trayecto realiza hasta qué come y qué radio escucha. Todo sirve para seleccionar el mensaje y los medios del negocio", explica Cifuentes.

Un económico y óptimo mecanismo para estar al día en cuanto a necesidades son los estudios de mercado. Sin embargo, las Pymes muchas veces no pueden costear esta clase de mediciones.

Ante la escasez, Pineda recomienda observar el mercado y servirse de estudios públicos o herramientas online gratuitas como Sugarcrm, una CRM (Customer Relationship Management). Información, tecnología y conocimiento que suele estar bien recomendada si se sabe entrar a círculos serios dentro de las redes sociales.

"En la industria alimentaria hay una tendencia en que las cadenas de comida rápida incluyen menués nutritivos. Esto pasa porque se sabe que la gente tiene la percepción de que no vendían comida sana. Bueno. Un pequeño restaurante puede darse cuenta y reaccionar antes de que vea vaciada sus mesas”, dice.

Ganar la confianza y cumplir la promesa

Durante estos días no puede ser más cierta la frase que "un cliente feliz se lo dirá a una o dos personas, y uno infeliz se lo hará saber a 100 personas", o 1.000 o más, con mala suerte, pues las redes sociales son capaces de amplificar de manera inmediata su satisfacción o insatisfacción con algún producto o servicio.

“El 78% de las personas nos fiamos de lo que dicen las redes sociales. Su quieres hospedarte en un hotel, pero encuentras comentarios fatales del lugar no vas. En cambio, lo bueno deriva en ventas”, explica Merodio.

Lo que incrementa la dificultad es que los usuarios no se inscriben en las redes sociales para que les vendan cosas: no funcionan como un canal de venta directa. Por lo que en este espacio virtual lo que importa es cautelar la reputación de la marca.

Un ejemplo es Domino's Pizza. “Los trabajadores de uno de las sucursales en Estados Unidos se grabaron haciendo tonterías mientras preparaban una pizza. El video llegó a millones de personas y por no tener bien reputada su gestión online, la empresa demoro cuatro días en enterarse de lo que pasaba”, cuenta Merodio...


Léalo completo en América Economía

Publicado el 10/11/2010


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