Cómo, por qué y para qué los presidentes usan Twitter



Felipe Calderón, México

Tweets: 1206 Siguiendo a: 194 Seguidores: 754.766

El presidente Felipe Calderón fue considerado el político más influyente de México en Twitter, en un listado conformado según criterios de influencia por retweets o referencias, y de impacto, según número de seguidores, referencias y citas del personaje. (Texto completo, aquí).

El 24 de junio, en sólo ese día, dedicó más de treinta tweets a reportar y reflexionar sobre la violencia en México, luego de un encuentro con víctimas de episodios violentos, realizado en el Castillo de Chapultepec.

Luego, en general es menos prolífico, sin que eso quite la reivindicación del microblog, con satisfacción personal incluida:

Mi cuenta de twitter llegó ya a más de 700 000 seguidores. Gracias a todos Ustedes por su interés. (6 de junio de 2011)

Hoy cumplo un año en twitter. Gracias a todos por sus comentarios y por la atención de seguirme. (15 de mayo de 2011)

También es de los pocos que recomiendan lectura de artículos periodísticos (The Mexican Paradox: ¿Por qué un supuesto “estado fallido” está prosperando? En Wall Street Journal. Interesante o Es lamentable el caos vial provocado en la ciudad de México por Antorcha Campesina. http://t.co/9stOLjQ vía @eluniversaledomex).
Tampoco Calderón escapa de las alusiones deportivas (Barcelona jugó mejor y mereció el triunfo. Felicidades. Y felicidades al Chicharito, que enorgulleció a todos los mexicanos esta temporada).



Barack Obama puede enviar un mensaje de texto desde su Blackberry a nueve millones de personas. Y todos le van a escuchar. 140 caracteres, un botón, una décima de segundo y el mundo entero sabrá lo que quiere decir. El presidente de los Estados Unidos ha prometido que será él mismo el que firme alguno de sus mensajes en sus cuentas de Twitter y Facebook. Podrá escribirlos él, pero ¿los enviará sin que su gabinete los revise? Los expertos en comunicación política no lo creen posible. El error, la polémica y el cara a cara con los ciudadanos son el ángel y al mismo tiempo el demonio de las nuevas tecnologías para los dirigentes políticos. Un sueño y una pesadilla.

Marc Vidal recuerda la cara de «alegría infinita» y al mismo tiempo de «espanto» que se le quedó a un ministro español -sin nombre- cuando mantuvo su primera conversación por Twitter. «¡Hablo con un ciudadano!», exclamó acostumbrado a los discursos preparados y las tribunas, como si hubiera descubierto el fuego. Vidal es asesor de comunicación 2.0 y creador de las campañas de Artur Mas, François Bayrou (candidato de Unión por la Democracia Francesa a las elecciones presidenciales de 2007), las municipales de UPyD, asesor del Partido Demócrata de EE UU, de Álvaro Uribe y del presidente colombiano Juan Manuel Santos. En su largo camino ha puesto en las manos de presidentes, ministros y candidatos la bomba de relojería de Twitter y ha presenciado los frutos del éxito o del desastre.

Guarda en su cabeza mil anécdotas que le impiden contar los contratos de confidencialidad, pero recuerda un ‘tweet’ de Uribe antes de montarse en un avión en plena crisis entre Nicaragua y Costa Rica, con acusaciones mutuas de invasiones de territorio en octubre de 2010. «Tuiteó, despegó y, mientras volaba, estuvo a punto de provocar un conflicto armado». Saltarse el gabinete de un político es un ejercicio de comunicación audaz y fresco, pero peligroso. Por eso, Vidal no se cree que Barack Obama vaya a enviar ningún mensaje de manera directa a sus 9 millones de ‘followers’: «Es sencillamente ridículo».

¿Podemos creernos que los mensajes que los políticos envían a su ‘timeline’ y las respuestas a las cuestiones que les plantean los ciudadanos vienen firmados de su propio puño y letra? ¿Que lo escriben desde la cama, en el coche o en el sentados en el váter? Vidal piensa la respuesta y admite: «No». Una ley no inscrita manda que cuanto más importante sea el tipo que pone la cara, menor es la posibilidad de encontrarse un ‘tweet’ propio y espontáneo, sin mediaciones de sus prudentes consejeros de por medio. La mayoría de las cuentas están manejadas por un equipo y el más grande que se conoce es el del presidente venezolano Hugo Chávez, que en su afán controlador decidió contratar a dos centenares de personas para gestionar su cuenta @Chavezcandanga a la que siguen más de 1.600.000 personas. Él sigue sólo a 19. Habla más que escucha.

Léalo completo en El Puercoespin (Argentina)

Publicado el 02/07/2011


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